
Cumpliendo los
cincuenta años de la creación del Colegio Oficial de
Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y el País
Vasco, la Institución necesitaba una evolución en su
imagen gráfica corporativa.
El primer elemento para la construcción del logosímbolo
es el imagotipo creado por el conjunto de la corona y de la espiga
grabada en una hoja. La corona, estilizada, recupera el lenguaje heráldico
e identifica la oficialidad del Colegio. La hoja con la espiga, que
representa la alimentación, sigue las nervaduras de la hoja
para su construcción, identificándose con la ingeniería
de canales y suelos, síntesis que lleva la función de
icono o signo no verbal. Identifica el ámbito de actuación
del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos.
El segundo elemento para la construcción del logosímbolo
es el logotipo o bloque tipográfico Colegio Oficial de Ingenieros
Agrónomos en caja baja, negrita y alineado a la izquierda y
de Aragón, Navarra y el País Vasco en caja alta alineado
a la izquierda, en tipografía Frutiger. Aparte de la función
verbal, la tipografía posee una dimensión semiótica
que incorpora por connotación, significados complementarios
al mismo nombre, asi, esta tipografía siendo a la vez contemporánea
tiene un sentido connotador de institucionalidad. El cambio de tamaños
y estilos tiene una función gerarquica.
El logosímbolo del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos
de Aragón, Navarra y el País Vasco irá siempre
mancomunado con el escudo español del Colegio Oficial de Ingenieros
Agrónomos, cuya construcción, eliminando relieves o
tratamientos realistas, se presenta sobre retícula. Estas son
las únicas proporciones aceptadas que deben ser utilizadas
con criterios de uniformidad y estandarización.
La mancomunión de los dos logosímbolos fortalece la
identificación de la Institución.
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