| DATOS GEOGRÁFICOS | |
|
|
| HISTORIA DE CASETAS (Por Ángela Manero) | ||
|
Existen numerosos antecedentes de Casetas que desde la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, hasta cerca del siglo XIX fue Señorío y Baronía. Fue su primer señor don Pedro I de Aragón y Ximenez Celdrán, hijo de don Hernando de Aragón y Gurrea, que después sería arzobispo de Zaragoza; este hizo que su primo hermano CarlosV nombrara a su hijo "Caballero Profeso de la Orden Militar de Calatrava" y, para asegurar su porvenir, le sucediera como Comendador Mayor de Alcañiz en dicha Orden. El primer señor de Casetas contrajo matrimonio con Doña Rafaela Fernández de Hijar, de la casa ducal de este apellido. Sucedió a éste su hijo Don José de Aragón y Fernández de Hijar. Al morir éste sin descendencia le sucedió su hermano Juan que caso con la hija de los duques de Villahermosa, Doña Julia de Aragón y Pérez. Los cuartos Señores y Barones de Las Casetas tendrán como heredera a su hija Doña María de Aragón y Aragón. Con esta dama se termina el apellido de los Aragón como señores de las Casetas; no así la descendencia pues Doña María casó con Don Alonso Celdrán, quintos Señores de Las Casetas. De este matrimonio nació la sexta señora de Las Casetas, Doña Francisca Celdrán de Aragón, y aquí se acaba del todo el apellido Aragón. Aunque Doña Francisca omite el apellido paterno de Celdrán cuando comparece como poseedora vincular de Las Casetas, no porque el apellido Cerdrán fuese de más bajo linaje, sino porque así lo mandaba jurídicamente el Mayorazgo del Feudo patrimonial. Casó Doña Francisca con Don Pedro de Moncayo y Sánchez. De este matrimonio nació un nuevo Señor, Don Miguel de Moncayo Zapata y Aragón, séptimo Señor de Las Casetas además de serlo de Coscojuela como heredero de los Moncayo-Zapata. Con los Coscojuela Fuentes Moncayo, en el año 1812, terminó la existencia del señorío de Las Casetas; No sucedió lo mismo con la propiedad física sobre terrenos y casas, pues estos pasaron a poder de los Marqueses de Coscojuela y después a los Condes de Fuentes para acabar con los Duques de Solferino. Don Manuel de Llanza Pignatelli y de Aragón, Duque de Solferino, Marques de Coscojuela y Barón de Alcázar, Caballero cubierto ante el Rey y Senador vitalicio por derecho propio. Con estos Señores acaba el Señorío unitario de Las Casetas. Estos Señores vendieron la propiedad a tres terratenientes de esta localidad. El núcleo urbano de Las Casetas había quedado deshabitado a raíz de la Guerra de la Independencia, al producirse en sus cercanías una gran batalla contra las tropas napoleónicas. Posteriormente parte del antiguo vecindario regresó. De éstos vecinos cuyos apellidos aún se conservan como los más antiguos moradores del barrio, son los Almenaras, Chuecas, Paúl, González, Camín y Sarriá. La población gitana de Casetas más antigua son los Gabarre-Gabarre, "Los Remolachas", que vinieron a la recolección de remolacha. Y otros, que en un momento u otro hicieron honda brecha en este barrio y con ellos gentes de Cabañas, Pinseque, Pedrola, Alagón y Zaragoza, de cuyo Concejo Casetas no siempre formó parte, pues fue vereda de Tarazona en 1646, y posteriormente corregimiento de Zaragoza hasta 1833 en que se consiguió su independencia municipal y tuvo Ayuntamiento propio. Esta independencia tuvo final en 1849 al salir una orden nacional en la que se obligaba a todos los grupos formados por menos de treinta familias (Casetas entonces estaba constituida por 27 familias) a formar parte de la capital como barrios. Todo esto lo motivó la falta de dinero para subvencionar los gastos del municipio y también la falta de gentes para ocupar los cargos públicos. Las Casetas como núcleo tomó auge y protagonismo al ser ubicado en él un importante nudo ferroviario de dos de las más prestigiosas compañías, la "M.Z.A." y Norte de España, que enlazaban en Las Casetas las líneas Madrid-Barcelona y Zaragoza-Bilbao-Irún. Fueron estas dos compañías (los antepasados de la RENFE actual) los que al suprimir de los rótulos de su estación el artículo "Las" dejarían a Las Casetas en su nombre actual, Casetas. Con este importante nudo de comunicación férrea y por otro extremo la carretera nacional (camino Real en tiempos Medievales) Casetas volvió a cobrar importancia; contribuyó a ello la fundación de una fábrica azucarera cuyos terrenos fueron donados por los Duques de Solferino. En el momento que dejara de producir, estos terrenos quedarían en poder y para recreo de los "Casetenses", no "Caseteros" como se nos conoce. Esta fábrica azucarera potenció el cultivo en la zona de la remolacha. Otra fábrica, la Harinera del Ebro, puso su granito (en este caso de trigo) en su industrialización; también contribuyó el embellecimiento de sus calles con un edificio de bello corte que hoy día podemos admirar pues sigue funcionando con precisión. Otras fábricas fundadas por gentes nativas fueron El Tejar en 1864 (que inicialmente perteneció al apellido Sarriá), Jabones y Molino de aceite Oset o Jabones Manblona, Los Vagones Cubas, La Fábrica Montignon, Poste Romero, La Fiterana, La Cerámica, La Fábrica de Pinturas Borodio y el Florispán. Este último fue el primer insecticida español investigado y patentado por el farmacéutico del barrio, Don Agustín Albesa. Estaba hecho con una flor de elite, de forma natural y sin contaminantes, cuyo eslogan publicitario era "No te sulfures Nolberta con Florispán todas muertas". Así como la fábrica de Pastillas Chola dirigido por la familia Navarro, muy popular y querida en el barrio, y muchos más pequeños negocios como el primer horno dirigido por la familia Almenara; estuvo este horno en la calle hoy Castillo, en frente de la Iglesia, en un edificio que todavía hoy pertenece a este apellido. Así como otros negocios posteriores a este, anteriores a la Guerra Civil, que todavía perduran como el Bar Chueca, El Chimbo, Carnicería Romanos, Pescados Artigas y los Hornos La Catalana, Causape y Sevilla, y algún otro que se escapa a mi memoria. Todo esto contribuyó a que viniesen emigrantes de toda España y su población fuese más joven; se convirtió en más industrial que agrícola. Aunque su expansión industrial sea limitada no sucede lo mismo con su expansión urbanística pues existen proyectos para albergar hasta 20.000 habitantes. El barrio en los primeros años 70 tuvo problemas estructurales del vecindario, pues pasó de una población de 5.700 habitantes en 1970 a más de 10.000 en 1974. Se tuvieron que modernizar sus calles y calzadas hoy día perfectamente rectas, anchas y bien asfaltadas y con un gran movimiento comercial. Una que es amante de su barrio busca y encuentra cosas dignas de mencionar como es su Iglesia. En un principio fue la Capilla del Palacio de los Duques de Solferino; está dedicada a San Martín y conserva en su interior las características del estilo barroco del siglo XVII. Constaba de dos naves y cabecera recta con bóveda de lunetas y la segunda con bóveda de cañón, reforma introducida en el siglo XVIII, así como varios lienzos; parece ser que los más antiguos y valiosos son dos tablas góticas del siglo XV, la una dedicada a Santa Clara y la otra representa un calvario; éstas se atribuyen a Miguel Ximénez. En esta Parroquia se realizó una ampliación en el año más o menos 1957 dirigida por un párroco, Don Pantaleón Benedí, y en la que contribuyó todo el pueblo con sus donativos; el que no tenía dinero contribuía con su trabajo personal como albañil o carpintero, pintor...., e incluso la chiquillería cuando había que hacer trabajos de limpieza. La Parroquia de Casetas tiene como patrona a la Virgen de la Rosa y a San Miguel, en honor de la ermita de este santo y San Rafael, ya desaparecida y en cuyo terreno se ha edificado un moderno edificio; hoy día estos terrenos pertenecen a Utebo, que continúa siendo pueblo independiente pese a quedar más próximo a Zaragoza. El término de este pueblo llega hasta el mismo casco urbano de Casetas de forma que vecinos de una misma calle pertenecen a uno y otro pueblo según en qué lado están.
Siempre he pensado que el sentir de un pueblo se manifiesta en sus tradiciones que pueden ser una forma de cultura popular. Recuerdo la fiesta de San Antón Protector de los animales; en la noche anterior a su fiesta los agricultores encendían enormes hogueras a cuyo alrededor jugábamos y cantábamos esta canción: "Esta noche las hogueras y mañana San Antón el que no mate tocino no comerá morcillón". Esta tradición, que se celebra el 17 de enero, está casi perdida. Otra festividad que todavía se celebra es la de San Valero "el rosconero y el ventolero", por coincidir que casi siempre por este día el cierzo hace de las suyas; este Santo es el patrón de Zaragoza. El 2 de febrero se celebra "La Candelaria". Este día se va a la Iglesia a por la candela que se enciende cuando hay tormenta como oración y como protección para el campo. Para este día hay un refrán popular que dice: "Si la candela plora el invierno ya está fora, y so no plora ni dentro ni fora". El día 3 de febrero es San Blas, protector de las enfermedades de garganta; en este día se bendicen toda clase de alimentos. Otro refrán para este día es "Para San Blas la cigüeña verás y si no la vieres más invierno hiciere" o "Para San Blas hará y más". El 5 de febrero Santa Águeda, patrona de las mujeres; en este día se hacen ricos postres como las tradicionales farinetas de la Santa o torrijas. También recuerdo con cariño nuestro jueves Lardero que se celebra el jueves anterior al miércoles de Ceniza. Esta fiesta es extraordinaria y se pasa estupendamente; es tradicional la tortilla de chorizo o longaniza, que se come en unos panecillos especiales que sólo se hacen para esta ocasión: son redondos más grandes o más pequeños según el apetito de cada uno, se acompañan de buenas frutas; para dar buena suerte, y para digerir todo, una buena bota de vino del país. Con todo esto se va andando hacia el campo o el río y allí se convive, se juega al corro o a la comba y con una explosión de alegría se celebra la victoria de Don Carnal sobre Doña Cuaresma. El primer domingo de mayo la Fiesta Mayor en honor de la Virgen de la Rosa. En este día se le hace una ofrenda de flores a la Virgen y todo aquel que tiene traje regional tiene oportunidad de lucirlo. Después la procesión en la que se pasea a la Virgen por las calles para seguidamente ofrecerle la Misa Solemne. Es costumbre que haya vaquillas y toda clase de festejos populares, con las Peñas del barrio, la gente madura, la juventud, y la chiquillería haciendo alarde de alegría y jolgorio. El día 29 de septiembre la fiesta de San Miguel
que al igual que en las de la Rosa procuramos pasarlo lo mejor posible.
|
||